martes, febrero 28, 2006

Barcelona y la música: Planeta Imaginario, Pascal Comelade y Pan y Música


Este mes tuve la fortuna de visitar Barcelona (BCN, tal la sigla usada comúnmente), ciudad contrastante si las hay y de una vivacidad contagiosa. El calor de la controversia en torno al nuevo Estatuto de Cataluña ayudó a templar el gélido clima imperante, lo que me permitió disfrutar de las callecitas del Barrio Gótico y del Born, de las lúdicas extravagancias de la arquitectura modernista, del caos colorido de Las Ramblas y del Mercado de la Boquería y de la serena bohemia del barrio de Gràcia, entre otras experiencias inolvidables.

BCN tiene una larga tradición ligada a las expresiones artísticas avanzadas. Por mencionar sólo un par de hitos, la ciudad supo ser una fugaz sede del movimiento dadaísta durante la Primera Guerra Mundial, cuando Francis Picabia editó allí la revista “391” y, hoy, acoge una muy importante escena de música experimental, con Víctor Nubla a la cabeza.

Y como de música se trata, escuchando la magistral “Tenemos Roads” de National Health, rememoro el concierto de la banda progresiva barcelonesa Planeta Imaginario en un bonito bar de Cornellá del Llobregat, en las afueras de BCN. Imbuidos del espíritu del Canterbury, Planeta Imaginario se aventura en composiciones extensas y cambiantes que me remiten a las del formidable grupo de Dave Stewart, pero que, sin embargo, presentan una impronta propia. La instrumentación no es usual en el género (a un cuarteto de teclados, guitarra, bajo y batería, se le adiciona una poderosa sección de vientos, con saxos tenor y alto, trompeta y trombón) y su empleo con un claro sentido orquestal es notable. Tienen un primer CD muy prometedor titulado “¿Qué me dices?”, grabado para Margen Records (
www.margenmusic.com/sello/PlanetaImaginario/PlanetaImaginario.html), que llamó la atención del mismísimo Chris Cutler (www.rermegacorp.com/Merchant2/merchant.mvc?Screen=PROD&Product_Code=Margen&Category_Code=). Además, el último número de la Mellotron Magazine argentina publicó un elogioso comentario de este CD (www.mellotronweb.com.ar). Se los recomiendo a quienes gusten de nuestros Las Orejas y La Lengua, o de los chilenos Akinetón Retard. Marc Capel, líder y principal compositor de la banda, tuvo la amabilidad de contestar mis emails y de facilitarme las cosas para poder verlos en vivo. Nos debemos un nuevo encuentro, que espero sea pronto.

Mi estadía en BCN también coincidió con el lanzamiento de lo nuevo de Pascal Comelade, músico oriundo del Rosellón catalán y actual residente del barrio de Gràcia. Comelade es mayormente conocido por sus orquestas de instrumentos de juguete y acaba de editar “Espontex Sinfonía”, para el sello barcelonés DiscMedi. Su obra está jalonada por su relación con otros tantos músicos singulares, muy disímiles entre sí, como Lluis Llach, PJ Harvey, Pierre Bastien, Jaki Liebezeit (Can), Robert Wyatt, Jean-Hervé Peron (Faust), Richard Pinhas y el ya citado Víctor Nubla. Comelade describe su último CD como “una radiografía de mí mismo en todos los sentidos y a través de temas inéditos. Hay sardanas, boleros, habaneras, rock y la participación de músicos de todos los estilos: cobles, orquestas y muchas formaciones, con una voluntad de cohesión. Ya no soy el hijo de Satie, ni el sobrino de Nino Rota. Gracias a la gente del barrio de Gràcia de Barcelona no me he convertido en un músico de culto, europeo, intelectual elitista y exquisito. Grácia me ha salvado la vida. Tal vez no me ha ayudado a ganármela, pero sí ha conseguido que sintiera que mi trabajo era honesto. Este disco da fe de todo esto” (extraído de la nota publicada en la revista “Jaç”, Invierno 2005, Barcelona, pág. 69).

Visité, por último, a los amigos de Pan y Música, la disquería decana del rock progresivo de BCN (
www.panymusica.com), donde conseguí dos CDs imperdibles: “Bull?”, de la banda belga Cro Magnon, una especie de Univers Zero con mucho humor, y “The Violence Of Amateurs”, de French TV, unos estadounidenses lunáticos que se animaron con una versión de casi 22 minutos del clásico de Zamla Mammas Manna, “Joosan Lost/The Fate”.