lunes, diciembre 20, 2004


Robert Fripp con G3: una gran incógnita

A la incredulidad en la que quedamos sumidos cuando se difundió la noticia de que G3 estaba girando con Robert Fripp y que darían un concierto en Buenos Aires, siguió -al cabo de ese concierto- una sensación de total perplejidad ante la ínfima e intrascendente participación que allí tuvo el cerebro de King Crimson.
Quizás, ello se deba precisamente a lo inverosímil del proyecto. Como fuera, quienes no quisimos perdernos la oportunidad de apreciar a este formidable guitarrista y compositor, no podemos evitar preguntarnos qué llevó a Fripp a integrarse a este improbable trío junto a Satriani y Vai. Porque estos dos músicos, a pesar de sus dotes técnicas, se encuentran de alguna manera en las antípodas de Fripp, por su complacencia con la frivolidad pop, por la postura del “guitarrista heroico” que explotan y por anteponer el virtuosismo a las ideas musicales. Es indudable que el derroche efectista de acrobacias sonoras al que son tan afectos Satriani y Vai -y al que, por lo general, se reducen sus aportes- no condice con la visión de un verdadero genio artístico como Fripp.
La elección para la primera aparición de Fripp de sus soundscapes, fue tan acertada en cuanto serena introducción a un por demás ruidoso concierto, como elocuente en tanto muestra del divergente universo estético que lo separa de Satriani y Vai; en fin, casi una broma para enardecer a un auditorio mayormente entusiasta de estos últimos. Hasta aquí, una brevísima (no alcanzó los 20 minutos) aunque atractiva intervención.
Después del extenso set de Vai y hacia el final del igualmente extenso de Satriani, Fripp se sumó a éste para acompañarlo en un par de temas desde las sombras de uno de los rincones del escenario. Su contribución fue musicalmente irrelevante, visualmente inexistente y prácticamente inaudible.
Lo peor estaba aún por venir y llegó con el clásico jam de cierre de G3. Nuevamente en la oscuridad, lo de Fripp –esta vez exhibiendo su costado más intenso- quedó relegado a efímeros solos, que hubieran resultado de algún interés si se hubiesen podido escuchar (el sonido dejó mucho que desear durante todo el concierto). Entre los temas versionados en este segmento, figuró Red, lo que puede considerarse como la mayor concesión que los anfitriones hicieron al invitado. Sin embargo, la participación de su creador resultó avasallada por la omnipresencia de Satriani y Vai.
Parece claro que los dueños de G3 son Satriani y Vai, que a ellos les está reservado todo el protagonismo y que el tercero de turno es una mera excusa para potenciar el vedettismo de ambos. Ahora bien, qué tiene que ver Robert Fripp con todo esto es una gran incógnita.

jueves, diciembre 02, 2004


Juan Manuel Patarca/eNTrío o el folclore progresivo

eNTrío viene trabajando desde 1997 en el circuito independiente, con su ecléctica propuesta musical en la senda de lo que alguna vez se conoció como “proyección folclórica”. Herederos de las primeras tendencias renovadoras de los 60s, han desarrollado un estilo instrumental y vocal que integra en forma coherente distintos géneros y, no obstante, permanece fiel a la esencia folclórica.
En forma paralela, uno de sus integrantes, Juan Manuel Patarca (guitarra, voz, composición y arreglos), fue alumbrando un proyecto más personal centrado en sus propias composiciones, y que ahora, junto a eNTrío, ha plasmado en un magnífico CD interactivo a punto de publicarse.
Al nido sorprende con una cuidada edición (sobre de cuero con guarda “pampa” y título sellado a fuego), un adecuado preludio visual que anticipa los sonidos, paisajes y aromas que habitan las canciones y poemas de la obra.
Un primer gesto progresivo se advierte en la escritura definitivamente literaria que denota la lírica de Al nido. No se nos escapa que el folclore argentino tiene una importante tradición de exquisitos poetas como Atahualpa Yupanqui o Manuel J. Castilla, pero también es cierto que no ha tenido lugar hasta el momento una verdadera renovación en este aspecto. Más allá de su temática, las letras exhiben un manejo notable de recursos formales y estilísticos, fruto de la formación académica de su autor y, por otra parte, se nutren de un profundo conocimiento de las costumbres, la geografía y el vocabulario autóctonos. Además, hay en Patarca un interés por dotar a los contenidos de una estructuración sintáctica y métrica determinada, la que a su turno condiciona el plano musical, tanto en lo melódico como en lo rítmico. Semánticamente entre elusiva y concreta, la lírica evita por lo general el mero desarrollo narrativo o descriptivo para favorecer los registros expresivos y simbólicos. Todo esto muestra una aproximación a los textos enteramente original e inédita para el género.
En lo estrictamente musical, se hallan presentes los valores que hacen de eNTrío una referencia ineludible del nuevo folclore: esa impecable articulación estructural de formas y ritmos populares con elementos provenientes de la tradición escrita (“clásica”) y de otros géneros, que amalgama con naturalidad fuentes radicalmente diversas como el canto llano, el jazz, la bossa nova y la música centroamericana, las cuales fluyen espontáneamente a través de huainos, zambas y gatos, siempre reconocibles. Pero este claro perfil progresivo se ha vuelto más austero y sutil, producto quizás de la madurez compositiva que Patarca alcanza en este trabajo. La eficaz interacción camarística propia de eNTrío se pone aquí al servicio de líneas melódicas más despojadas aunque no menos intrincadas, privilegiando el desempeño vocal de Patarca, cada vez más virtuoso en el dominio de sus registros. Su abordaje del folclore desde una perspectiva culta ha ganado en rigor y sofisticación armónica y tímbrica. En fin, un acabado ejemplo de la evolución reciente del folclore escrito.
Juan Manuel Patarca/eNTrío presentan Al nido el próximo 10 de diciembre en el Teatro Contemporáneo, Cochabamba 415, San Telmo (
http://ar.geocities.com/entrionet).