sábado, marzo 12, 2005

Magma en imágenes

En el Magma Web Press Book, pueden verse fragmentos de actuaciones recientes e imágenes de archivo (http://ddesassis.free.fr/magma/textes/2005/mots_1.htm) de esta legendaria banda progresiva liderada por el baterista y compositor Christian Vander. En la década de los ´70s, Magma creó una música intensa y catártica, basada en una mitología e idioma propios. Su última obra "K.A" (2004) continúa aquel fantástico legado. Estas imágenes resultan una breve aunque ilustrativa introducción a su estilo.

martes, febrero 08, 2005

A propósito del concierto de John Greaves en el Théâtre de l´Œuvre de París el pasado 4 de octubre


Después de un día “ordinario” de vacaciones en la capital francesa, con un sosegado aunque creciente entusiasmo y al cabo de un par de combinaciones en el métro, llegamos al barrio de la Gare St. Lazare, que fuera inmortalizada por Monet en aquel famoso cuadro con la imagen de una locomotora, completamente desmaterializada por efecto de los vapores de su chimenea (“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, como lo describió Marshall Berman en el título de su obra más difundida).
A pocas cuadras de la estación, sobre la rue de Clichy se encuentra el Théâtre de l´Œuvre, enclavado en una zona sin perfil turístico aparente y a mitad de camino entre los Grands Boulevards y Montmartre. Esta histórica sala, a la que se accede a través de una típica arcada que conduce a una especie de calle sin salida sobre la cual se erige el teatro, fue fundada en 1893 por el actor y productor teatral Aurélien Lugné-Poë para la representación de las obras de teatro simbolistas, entonces opuestas a la escena realista dominante y tributarias de la poesía de Mallarmé y Rimbaud. Un hito insoslayable de la riquísima historia del Théâtre de l´Œuvre fue el estreno por su compañía de nada menos que “Ubu Roi” de Alfred Jarry, a la sazón secretario de Lugné-Poë. Aquella noche del 10 de diciembre de 1896 la representación de esta farsa sobre la brutalidad del autoritarismo escandalizó a París y sembró el germen que alumbraría poco después los más importantes movimientos vanguardistas del siglo XX, desde el dadaísmo y el surrealismo hasta el teatro del absurdo y el “Colegio de Patafísica”.
La Gare St. Lazare y Monet, el Théâtre de l´Œuvre y Jarry... qué contexto tan singular y cautivante!, nada ajeno por otra parte a la música de John Greaves, también singular e influenciada singularmente por la tradición estética de la modernidad francesa. La asociación libre de todas estas ideas acompañó mis pasos hasta el teatro. Al ver en la puerta el afiche con la foto de Greaves, sentí que estaba por experimentar algo casi único por estos días: un concierto en el célebre Théâtre de l´Œuvre del ex bajista y compositor de Henry Cow y National Health, de una de las mitades creativas del dúo que aquél formara con Peter Blegvad (¿los Lennon y McCartney de la canción avant garde?), del socio ocasional de Robert Wyatt, Michael Mantler y otros músicos tan inquietos e inclasificables como él.
En Greaves, la conexión con Francia y sus expresiones culturales avanzadas se remonta a fines de los ´60s cuando fundara Henry Cow en plena ebullición de la escena de Canterbury, a la cual la agrupación adscribió estilísticamente en sus inicios. Aunque originada en Inglaterra, Canterbury reunió a músicos de ambas márgenes del Canal de la Mancha y siempre se la recordará no sólo por producir parte de la música más interesante y original de la época sino por su sentido del humor exquisito, mayormente absurdo y con claras influencias dadaístas y patafísicas.
Mientras se repartía entre las experiencias focalizadas primordialmente en lo instrumental de Henry Cow y National Health (otra banda canterburyana fundamental), Greaves comenzó a volcarse hacia la composición de canciones y el canto. Esta faceta fructificó a través de su trabajo con Peter Blegvad, primero en el tema “Bad Alchemy” -incluido en el álbum “Desperate Straights” (1975) de Slapp Happy/Henry Cow- y, luego, con esa brillante conjunción de música, textos e imágenes sin precedentes que fue “Kew. Rhone.” (1977).
Creo que con “Kew. Rhone.”, Greaves/Blegvad terminaron de definir algo así como un nuevo subgénero. El experimento de “Desperate Straights” y su secuela “In Praise of Learning” (también de 1975) habían sido decisivos en este sentido, no obstante que aquél venía ya delineándose, por un lado, en los álbumes de Robert Wyatt desde “Rock Bottom” (1974) y, por otro, de Carla Bley (“Tropic Appetites” de 1973) y Michael Mantler (“No Answer” de 1973 y “The Happless Child and Other Inscrutable Stories” de 1976, con Wyatt), estos dos últimos participantes en “Kew. Rhone.”.
A partir de allí, se originó una verdadera corriente estilística que se enriqueció con la obra de ex miembros de Henry Cow en bandas como Art Bears, News from Babel y, más recientemente, Science Group, y con los desarrollos de lo que podríamos denominar la “Escuela de Denver”, formada por Thinking Plague, 5uu´s, Motor Totemist Guild y U Totem, sin olvidar los trabajos siguientes de Greaves/Blegvad, Wyatt y Mantler.
Este subgénero, tal como quedara configurado originariamente, puede considerarse un punto de encuentro entre la tradición iniciada por el “Pierrot Lunaire” de Schoenberg y “Les Noces” de Stravinsky, el rock progresivo y el free jazz, pasando por la entartete musik (“música degenerada”, aquélla que fuera censurada por el Tercer Reich) de Weill, Krenek y Wolpe. Con un acento equivalente en lo instrumental y lo vocal, la música resultante es extremadamente ecléctica y afecta al cromatismo, la atonalidad y la libertad rítmica y tímbrica. En particular, las líneas vocales favorecen la declamación y el uso no convencional de la voz a través de unísonos o contrapuntos con las líneas instrumentales, registros extremos y saltos interválicos amplios o repentinos y de la emisión de sonidos de altura indeterminada. Por lo general la lírica, que suele apartarse de la forma estrófica, se beneficia con un tratamiento literario muy cuidado y un inteligente empleo de los más variados recursos semánticos, morfológicos y expresivos, al servicio de acrobacias lingüísticas, temáticas surrealistas o filosóficas y de un tono entre serio y excéntrico. No dudaría en calificar este novedoso abordaje como una modernísima evolución de la canción de cámara.
Volviendo a París, el concierto de Greaves era la oportunidad para presentar “Chansons...”, su nueva colección de canciones en francés, y celebrar las dos décadas de su permanencia en Francia, la que coincidió con el viraje de su carrera hacia fines de los ´70s. La formación instrumental -piano, acordeón, cello y trompeta- fue prácticamente la misma que la del CD, salvo por la ausencia del gran clarinetista y saxofonista Louis Sclavis. A lo que hay que adicionar la sugestiva voz de Elise Caron, una cantante cuyo personal y cultivado estilo recuerda por momentos a Elizabeth Fraser (Cocteau Twins) y, por otros, a Ute Lemper.
La primera parte del recital se centró en la performance de Greaves en voz y piano, con logrados dúos con el cellista Vincent Courtois y la eventual intervención de David Venitucci en acordeón, dueño de una extraordinaria técnica para crear múltiples sonoridades. En esta porción, versionó clásicos como “The Green Fuse”, “Silence”, “The Price You Pay” y, por supuesto, el muy festejado “Kew. Rhone.”, con sus increíbles anagramas y palíndromos.
Más tarde, se integró Elise Caron para interpretar obras del reciente “Chansons...”. Musicalmente, las canciones dan una definitiva vuelta de tuerca a la tradición de la chanson française, que se enriquece con el peculiar estilo de Greaves tamizado por el sensual universo armónico y tímbrico de Debussy y Satie. No parece casual encontrar impresa aquí la huella de estos compositores, cuya música se modelara especialmente por las inflexiones del idioma y la poesía francesas. La escritura melódica, simple y depurada, está sostenida por armonías en ocasiones tonalmente ambiguas y texturas límpidas que destacan los delicados timbres de la instrumentación elegida. Hay momentos en los que se generan esos climas lánguidos y evanescentes tan característicos de la música impresionista (…recuerden su versión pictórica en la vaporosa locomotora de Monet). No faltaron, por supuesto, toques de jazz, música de cabaret y, diría, hasta de tango, sobre todo a partir del sonido muy cercano al bandoneón obtenido por Venitucci y de cierta métrica irregular que me remitieron a Piazzola.
La atmósfera relajada del concierto se transmitió a ese raro momento en que uno se reencuentra con la realidad al dejar la sala. La sensación era tan plácida que nos quedamos caminando un rato por ese callejón encantador y observamos las ventanas iluminadas de los señoriales edificios vecinos al teatro, tratando de adivinar quienes serían y cómo vivirían sus moradores. Al retornar hacia la arcada de entrada, vimos que Greaves estaba en el hall del teatro conversando con un grupo de gente. Nos acercamos. Advertimos que no era inalcanzable. Nos acercamos más. Y finalmente lo saludamos. Intercambiamos un par de palabras intrascendentes sobre el recital y mi procedencia. Todo transcurrió en un eterno y mágico minuto. Me dio no se qué pedirle un autógrafo...


domingo, enero 30, 2005

Circular en Experimenta 2005

“Circular propone una suspensión del tiempo sonoro, posibilitando una inmersión en el color del sonido. Un sonido evocador que, con el transcurrir del tiempo, transporta a la supresión del mismo. Belleza y recogimiento, contrastes sutiles y cierto sentido de abstracción meditativa… dejar rodar las piedras del río sonoro a medida que la corriente ejerce su influencia natural”. Así definen su música Daniel Varela y José Marchi, los ideólogos de este proyecto de exploración sonora orientado a la creación de piezas de cualidad “resonante e introspectiva”, tal como ellos las describen.
Circular se presentó el pasado 14 de enero en el marco de la actual edición del ciclo Experimenta, que se está desarrollando en el CELCIT hasta el 25 de febrero. Fue una experiencia musical nada habitual en nuestro medio, no sólo por la novedad de una propuesta tributaria de corrientes estilísticas poco representadas y aún desconocidas, sino también por el auténtico compromiso artístico y emocional que transmiten sus creadores.
Con la inédita instrumentación de guitarra eléctrica, gaitas y grabaciones, Circular genera una música estática a partir de drones (sonidos sostenidos) que se van desplegando y superponiendo gradualmente hasta conformar un seductor e hipnótico continuo en el cual quedamos involuntariamente sumergidos. Llega un momento en el que no distinguimos si el sonido nos rodea o fluye desde nuestro interior. Perdemos la noción del tiempo pero, en su lugar, sentimos un espacio, aunque ya no es exactamente el recinto en el que nos encontramos. Es una dimensión nueva, una dimensión puramente sonora que nos alberga.
La espesura inmaterial que así se origina, en apariencia inmóvil por su desplazamiento lento y virtual ausencia de dirección, es sometida a tenues variaciones de tensión e intensidad que le otorgan un aspecto levemente cambiante a medida que transcurre. Esta “circularidad” sólo se interrumpe en una sorpresiva y crispada sección intermedia.
En este sentido, para Circular el timbre y la duración son los valores constructivos fundamentales. Los principios de jerarquización funcional de los sonidos y de narratividad o desarrollo temático ya no rigen las relaciones tonales en su obra, cuya forma se estructura primordialmente en torno al color del sonido y a la extensión temporal tanto de las notas empleadas como de la pieza en su conjunto. Se favorece, de esa manera, una percepción de las tonalidades y las texturas en términos casi visuales, dejando que se expresen las densidades y los armónicos, elementos que por lo general pasan inadvertidos en músicas donde los eventos sonoros se suceden con mayor rapidez y frecuencia.
Podríamos situar la propuesta de Circular en el marco de la variada escena “postminimalista”, junto a la producción de Phill Niblock y Richard Lainhart, entre otros. Su obra se nutre de diversas influencias -que van desde la música antigua europea hasta las ideas de John Cage y el minimalismo clásico de LaMonte Young y Terry Riley- articuladas de un modo personal y innovador.
Para quienes estén interesados, Circular ofrecerá una nueva presentación en Experimenta 2005 el viernes 4 de febrero a las 21:00 en el CELCIT (Bolívar 825, Ciudad de Buenos Aires). La siguiente ocasión para escucharlos será el próximo 18 de marzo a las 19:00 en el Auditorio de la Capilla del Centro Cultural Recoleta, en el marco de la exposición “Música Blanca” con pinturas de José Marchi y ambientación sonora de Circular, que tendrá lugar entre el 10 de marzo y el 10 de abril.

lunes, enero 17, 2005

10 elegidos del 2004 Aunque sea un lugar común por estos días y quizás no tenga más que un valor recreativo, no lo pude resistir...

Nuevas ediciones
1. Absolute Zero: "Crashing Icons" (ReR)
2. Bjork: "Medúlla" (Polydor)
3. Alice Coltrane: "Translinear Light" (impulse!)
4. John Greaves/Elise Caron: "Chansons..." (Le Chant du Monde)
5. Thinking Plague: "Upon Both Your Houses" (NEARFest)

Reediciones/compilaciones 6. Art Bears: "The Art Box" (ReR)
7. Brian Eno: "Discreet Music" (Virgin)
8. John Greaves/Peter Blegvad/Lisa Herman: "Kew. Rhone." (Le Chant du Monde)
9. Slapp Happy/Henry Cow: "Desperate Straights" (ReR)
10. Caetano Veloso: "Antologia 67/03" (Universal)

lunes, diciembre 20, 2004


Robert Fripp con G3: una gran incógnita

A la incredulidad en la que quedamos sumidos cuando se difundió la noticia de que G3 estaba girando con Robert Fripp y que darían un concierto en Buenos Aires, siguió -al cabo de ese concierto- una sensación de total perplejidad ante la ínfima e intrascendente participación que allí tuvo el cerebro de King Crimson.
Quizás, ello se deba precisamente a lo inverosímil del proyecto. Como fuera, quienes no quisimos perdernos la oportunidad de apreciar a este formidable guitarrista y compositor, no podemos evitar preguntarnos qué llevó a Fripp a integrarse a este improbable trío junto a Satriani y Vai. Porque estos dos músicos, a pesar de sus dotes técnicas, se encuentran de alguna manera en las antípodas de Fripp, por su complacencia con la frivolidad pop, por la postura del “guitarrista heroico” que explotan y por anteponer el virtuosismo a las ideas musicales. Es indudable que el derroche efectista de acrobacias sonoras al que son tan afectos Satriani y Vai -y al que, por lo general, se reducen sus aportes- no condice con la visión de un verdadero genio artístico como Fripp.
La elección para la primera aparición de Fripp de sus soundscapes, fue tan acertada en cuanto serena introducción a un por demás ruidoso concierto, como elocuente en tanto muestra del divergente universo estético que lo separa de Satriani y Vai; en fin, casi una broma para enardecer a un auditorio mayormente entusiasta de estos últimos. Hasta aquí, una brevísima (no alcanzó los 20 minutos) aunque atractiva intervención.
Después del extenso set de Vai y hacia el final del igualmente extenso de Satriani, Fripp se sumó a éste para acompañarlo en un par de temas desde las sombras de uno de los rincones del escenario. Su contribución fue musicalmente irrelevante, visualmente inexistente y prácticamente inaudible.
Lo peor estaba aún por venir y llegó con el clásico jam de cierre de G3. Nuevamente en la oscuridad, lo de Fripp –esta vez exhibiendo su costado más intenso- quedó relegado a efímeros solos, que hubieran resultado de algún interés si se hubiesen podido escuchar (el sonido dejó mucho que desear durante todo el concierto). Entre los temas versionados en este segmento, figuró Red, lo que puede considerarse como la mayor concesión que los anfitriones hicieron al invitado. Sin embargo, la participación de su creador resultó avasallada por la omnipresencia de Satriani y Vai.
Parece claro que los dueños de G3 son Satriani y Vai, que a ellos les está reservado todo el protagonismo y que el tercero de turno es una mera excusa para potenciar el vedettismo de ambos. Ahora bien, qué tiene que ver Robert Fripp con todo esto es una gran incógnita.

jueves, diciembre 02, 2004


Juan Manuel Patarca/eNTrío o el folclore progresivo


eNTrío viene trabajando desde 1997 en el circuito independiente, con su ecléctica propuesta musical en la senda de lo que alguna vez se conoció como “proyección folclórica”. Herederos de las primeras tendencias renovadoras de los 60s, han desarrollado un estilo instrumental y vocal que integra en forma coherente distintos géneros y, no obstante, permanece fiel a la esencia folclórica.
En forma paralela, uno de sus integrantes, Juan Manuel Patarca (guitarra, voz, composición y arreglos), fue alumbrando un proyecto más personal centrado en sus propias composiciones, y que ahora, junto a eNTrío, ha plasmado en un magnífico CD interactivo a punto de publicarse.
Al nido sorprende con una cuidada edición (sobre de cuero con guarda “pampa” y título sellado a fuego), un adecuado preludio visual que anticipa los sonidos, paisajes y aromas que habitan las canciones y poemas de la obra.
Un primer gesto progresivo se advierte en la escritura definitivamente literaria que denota la lírica de Al nido. No se nos escapa que el folclore argentino tiene una importante tradición de exquisitos poetas como Atahualpa Yupanqui o Manuel J. Castilla, pero también es cierto que no ha tenido lugar hasta el momento una verdadera renovación en este aspecto. Más allá de su temática, las letras exhiben un manejo notable de recursos formales y estilísticos, fruto de la formación académica de su autor y, por otra parte, se nutren de un profundo conocimiento de las costumbres, la geografía y el vocabulario autóctonos. Además, hay en Patarca un interés por dotar a los contenidos de una estructuración sintáctica y métrica determinada, la que a su turno condiciona el plano musical, tanto en lo melódico como en lo rítmico. Semánticamente entre elusiva y concreta, la lírica evita por lo general el mero desarrollo narrativo o descriptivo para favorecer los registros expresivos y simbólicos. Todo esto muestra una aproximación a los textos enteramente original e inédita para el género.
En lo estrictamente musical, se hallan presentes los valores que hacen de eNTrío una referencia ineludible del nuevo folclore: esa impecable articulación estructural de formas y ritmos populares con elementos provenientes de la tradición escrita (“clásica”) y de otros géneros, que amalgama con naturalidad fuentes radicalmente diversas como el canto llano, el jazz, la bossa nova y la música centroamericana, las cuales fluyen espontáneamente a través de huainos, zambas y gatos, siempre reconocibles. Pero este claro perfil progresivo se ha vuelto más austero y sutil, producto quizás de la madurez compositiva que Patarca alcanza en este trabajo. La eficaz interacción camarística propia de eNTrío se pone aquí al servicio de líneas melódicas más despojadas aunque no menos intrincadas, privilegiando el desempeño vocal de Patarca, cada vez más virtuoso en el dominio de sus registros. Su abordaje del folclore desde una perspectiva culta ha ganado en rigor y sofisticación armónica y tímbrica. En fin, un acabado ejemplo de la evolución reciente del folclore escrito.
Juan Manuel Patarca/eNTrío presentan Al nido el próximo 10 de diciembre en el Teatro Contemporáneo, Cochabamba 415, San Telmo (
http://ar.geocities.com/entrionet).

sábado, noviembre 20, 2004

Thinking Plague X 3

1. Nearfest Records acaba de editar Upon Both Your Houses, un registro del concierto de Thinking Plague en el Nearfest 2000, uno de los más importantes festivales anuales de rock progresivo de la actualidad: http://www.nearfestrecords.com/releases.asp?ID=5
2. El último álbum de estudio de TP, A History of Madness, fue publicado por Cuneiform Records en septiembre de 2013: http://www.cuneiformrecords.com/bandshtml/Thinking.html
3. Mike Johnson, principal compositor y guitarrista de TP, analiza en profundidad A History of Madness en una reciente entrevista: http://www.progressiveears.com/library/johnson.asp?bhcp=1

jueves, octubre 28, 2004

Robert Wyatt: dos nuevas colaboraciones

Recientemente, se han editado dos álbumes muy diferentes, pero que comparten la lujosa participación de uno de los músicos más completos y originales que dio el rock progresivo: me refiero al gran Robert Wyatt.
En el último CD de Björk, Medúlla, la intervención de Wyatt en dos de los temas (el dueto “Submarine” y los fragmentos vocales en “Oceania”) es sólo un testimonio puntual de una presencia virtual, igual de elocuente pero más extendida, que permea toda la obra. Se adivina su influencia en el enfoque vocal nada convencional elegido por la cantante y en la seducción que ejercen esas atmósferas intimistas y enigmáticas de densas texturas. Su participación, a primera vista inesperada, se advierte natural a poco que se avanza en la escucha, tornándose lógica y totalmente integrada cuando llega “Submarine”. Es indudable que esa participación, por otro lado, es un signo confirmatorio de la evolución musical de Björk, una artista siempre atractiva y cada vez más consistente en su búsqueda experimental.
Tampoco sorprende, aunque por otras razones, la presencia de Wyatt en Chansons..., la nueva colección de canciones en francés de John Greaves, que acaba de publicar el sello Le Chant du Monde, conjuntamente con la reedición de dos de sus obras claves: Kew.Rhone y Songs (a propósito de ello, Greaves ofreció un hermoso concierto el pasado 4 de octubre en París, que será motivo de un próximo posteo). Su asociación musical se remonta a la primera intervención de Greaves en el álbum de Wyatt de 1975 Ruth Is Stranger Than Richard, fructificando luego en sucesivas colaboraciones. Y no parece casual que ambos exhiban una carrera similar: originaria y principalmente interesados en el trabajo instrumental complejo y visionario en bandas progresivas esenciales como SOFT MACHINE, HENRY COW y NATIONAL HEALTH, desarrollaron con posterioridad una común afición por el canto y la composición de canciones, con estilos muy personales y distintivos pero también en cierta forma semejantes.
Pero ¿quién es Robert Wyatt?, ¿qué podemos decir acerca de su propia música?. Para quienes no lo conocen, en 1966 Wyatt formó SOFT MACHINE, un ejemplo precursor de la fusión progresiva del rock psicodélico, el jazz y la vanguardia contemporánea. Con esta agrupación, comenzó a desenvolver sus amplias dotes de baterista, compositor, letrista y cantante. Hacia mediados de la década del ´70, un accidente que lo obligó desde entonces a trasladarse en silla de ruedas precipitó su carrera solista.
Para una introducción a su obra, les recomiendo especialmente Rock Bottom de 1974 (ver www.primaweb.com.ar/rock/12Albumes.htm) y Shleep de 1997. Estos importantes álbumes son, además, un lugar privilegiado de reunión de músicos de la talla de Brian Eno, Mike Oldfield, Fred Frith y Evan Parker, entre otros. También aconsejo que escuchen sus últimos CDs de 2003, Cuckooland y Solar Flares Burn for You.
Para quienes estén habituados a solistas tales como Peter Gabriel o Peter Hammill, les sugiero que incursionen en la discografía de Wyatt, un músico con una visión y creatividad que los asombrará e iniciará en un universo estético único. En este sentido, resulta muy ilustrativo un fragmento de un comentario sobre Wyatt extraído de la “Rough Guide of Rock”, que me permito traducir y transcribir seguidamente: “Es difícil pensar en un músico de rock que pueda interpretar canciones mejor que Robert Wyatt –un cantante que piensa con tal claridad sobre los acordes, las armonías, los ritmos y la lírica, y los acomete con una energía emocional semejante. Son estas cualidades, además de su transparente integridad y generosidad de espíritu, las que infunden ese afecto entre sus seguidores y sus colegas (...). Si estás preparado para descubrir a Wyatt, contás con un tesoro de treinta años para explorar (...). Su estilo vocal, con sus cadencias coloquiales, requiere algún tiempo para apreciarlo, pero es adictivo, y completamente original”.

sábado, septiembre 11, 2004

Univers Zéro: L´Hérésie continue... 

En su 30° aniversario, queremos dedicar este posteo inaugural a Univers Zéro y su extraordinaria búsqueda estética, que alumbrara hacia fines de los setenta las llamadas musiques nouvelles con álbumes como Hérésie. Recientemente, UZ publicó su última obra Implosion. Escuchen a este grupo fundamental del género en www.cuneiformrecords.com/bandshtml/univers.html.

viernes, septiembre 10, 2004

Bienvenidos!!!

"Progress is not possible, without deviation from the norm" - Frank Zappa

El nombre que elegimos para este blog, SIETE OCTAVOS, remite a una de las métricas emblemáticas del rock progresivo (compás de 7/8). Refleja la irregularidad rítmica propia de las músicas del género; simboliza esa cualidad contrastante e imprevisible que las caracteriza tan especialmente. 

Lo asimétrico en música, al igual que en la vida, connota desfasaje y tensión. Esto es lo que reclama el rock progresivo de sus oyentes. Que estén dispuestos a renunciar a lo conocido y predecible. Que resignen la comodidad. Que agudicen su atención y sensibilidad. Y esta disposición, como la requerida para apreciar todo arte autentico, entraña -según apunta bella y acertadamente George Steiner- "un acto inicial y fundamental de confianza. Comporta el riesgo de un desengaño o algo peor. El invitado puede volverse despótico o cruel; pero sin la aceptación del riesgo de la bienvenida, ninguna puerta puede abrirse cuando llama a ella la libertad".

Damos comienzo así a un nuevo canal de comunicación, complementario a ¿queeselrockprogresivo?, con la intención de dinamizar nuestro intercambio sobre el universo ecléctico y audaz del rock progresivo. SIETE OCTAVOS, lejos de limitarse a lo meramente informativo, buscará crear, ante todo, un espacio de reflexión, que nos permita tanto meditar acerca de diversos aspectos del género -y por qué no de la música en general-, como reflejar nuestras impresiones al respecto. Esperamos que se interesen y participen.